Raúl Bocanegra
El paisaje religioso en España está en transformación. En estos últimos años, desde 2020, el año de la pandemia, el panorama se ha agitado. Existe hoy un pluralismo, que se ha basado en el declive paulatino del catolicismo —que, sin embargo, es aún por mucho dominante—, en el aumento del número de ateos, que se sitúa, aún por debajo pero cerca (a 2,9 puntos) de quienes se afirman como católicos practicantes, y en el surgimiento de otras espiritualidades, heterodoxas, híbridas, según se extrae de las encuestas del CIS, del barómetro sobre religión y creencias y de variados trabajos del ámbito de la sociología consultados por Público.
En enero de 2026, según el CIS, que pregunta periódicamente por las creencias, lo que permite ver su evolución en el tiempo, el 18,2% se declaraba católico practicante, a lo que hay que sumar otro 36,3% que se dice católico no practicante (la suma da 54,5%) y un 3% que afirma ser creyente de otra religión. El 13,4% se define como agnóstico, otro 12% como indiferente, no creyente y un 15,3%, como ateo (la adición de estas tres categorías da 40,7%).
Seguir leyendo en Público