María Jesús Álvarez
“Las
autorizaciones de vertidos mineros a los estuarios del Guadalquivir no tienen
una base científica sólida”. Es decir, se permiten sin saber bien qué
consecuencias van a tener. Es lo que denuncia Jesús Castillo, Catedrático de
Ecología de la Universidad de Sevilla, uno
de los 9 investigadores que han llevado a cabo un estudio sobre presencia de
metales pesados en el estuario del Guadalquivir. “La clave”- añade- “son
metales como el cinc, el cadmio, el arsénico, que no se disuelven en el agua
como dicen las minas y asume la Junta, sino que van a los fondos y desde ahí
entran a la red trófica. Y ya tenemos un 30% de muestras de
albures, peces, con una concentración de plomo superior a lo
permitido por la UE”.
Son algunos de los datos
que arroja ese estudio que han presentado hoy, elaborado por 9 investigadores
de tres Universidades (Cádiz, Sevilla, Granada), y que se acaba de publicar en
la revista Integrated Enviromental Assesment and Management.
Y advierten de que la Junta ha autorizado dos nuevos vertidos controlados que, de producirse, podrían multiplicar por 10 la contaminación actual.
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