El crecimiento económico y el
desarrollo sostenible son el compás de las sociedades occidentales que buscan
mantener sus tendencias al alza de acumulación
de recursos y riqueza. Pero este no es el único paradigma que existe. De un
tiempo a esta parte, se han popularizado nuevas
formas de imaginar otros mundos posibles. Así, los movimientos sociales, la
ciencia y la filosofía han desplegado la investigación sobre el
decrecimiento. Al contrario de las políticas actuales, este enfoque atiende
a los límites del planeta y defiende que, mediante una
redistribución justa, es posible vivir de manera digna y con todas
nuestras necesidades cubiertas sin incrementar la producción.
Estas teorías y enfoques no
son nuevas. En noviembre de 2023, la propia Letizia Ortiz llegó a citar a
ecólogos como el
científico del CSIC Antonio Turiel. Así, reconoció el
desarrollo de ideas, según las cuales "desarrollo y sostenible ya
no pueden ser algo [que vayan juntos]". Lo hizo durante el XVI
Seminario Internacional de Lengua y Periodismo, al que le acompañaba, entre
otras figuras, el entonces ministro para la Transformación Digital, José
Luis Escrivá. Este replicó, no obstante, que los postulados decrecentistas
"parecen de una debilidad de fundamentos extrema". No obstante, los
expertos han continuado el desarrollo de un
andamiaje teórico en esta línea capaz de analizar la realidad de la
crisis climática en todas sus vertientes.
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