Carlos Berzoza
Catedrático de Economía Aplicada
El segundo mandato de Trump está siendo demoledor para la
democracia, el derecho internacional, las reglas de la OMC, los inmigrantes, a
la vez que la economía mundial ha entrado en una era de inseguridad
incertidumbre mayor de lo que había sido hasta ahora. Se puede definir este
nuevo panorama como un capitalismo
totalitario, imperialista, proteccionista para las importaciones, ultraliberal
en el interior, y represor para los inmigrantes. Unas
decisiones que violan los derechos humanos y que están resultando muy dañinas
para la seguridad de los ciudadanos.
El escritor Eduardo Lago, que lleva viviendo en Estados Unidos
desde 1985, escribía en el diario El País (2 de enero de
2006):” Hoy Estados Unidos es un país fascista; no cabe llamarlo de otra
manera. Pero hay estadounidenses que se resisten y crean refugios de belleza y
cultura». Efectivamente por los hechos este régimen totalitario que se ha
instalado se puede calificar de fascista. Se persigue a la disidencia. Se
utiliza la fuerza bruta del ICE para detener a los inmigrantes y maltratarlos
por lo que se introduce el miedo entre este colectivo. Una fuerza paramilitar
que asesina sin ningún tipo de responsabilidad a los que defienden a los
inmigrantes. No obstante, como señala Lago conviene precisar: «No es que el
fascismo se haya apoderado de Estados Unidos de manera monolítica. En muchos
lugares, Nueva York uno de ellos, hay un profundo sentimiento de repulsa hacia
lo que está sucediendo, lo cual ha dado lugar a movimientos de
resistencia».
Seguir leyendo en Espacio Público