Rafa Rodríguez
1. En una nueva
revolución energética e industrial
La implantación masiva de energías renovables y la electrificación de todos los procesos industriales constituyen una transformación mundial equiparable a una verdadera revolución industrial. De hecho, es posible que este salto tecnológico no solo produzca una transformación similar al de la invención de la máquina de vapor, sino que quizás llegue a ser la mayor transformación a nivel energético en toda la historia de la humanidad[1].
Los precios relativos de las
renovables han caído hasta un 90% en los últimos 15 años, y es previsible que
sigan cayendo en el futuro. La energía solar, en concreto, ya es la más barata
en muchas partes del mundo. Hoy en día es tecnológicamente posible avanzar
hacia la soberanía energética, a la estabilidad de suministro, a utilizar
directamente un recurso abundante e imposible de monopolizar que además no hay
que pagar en divisas extranjeras.
Además, la captación, transformación,
almacenamiento y utilización de la energía renovable en forma de electricidad
se hace a través de manufacturas modulares, lo que permite enormes reducciones
en el precio por unidad de energía. La situación es completamente diferente en
el mundo fósil, ya que la extracción de materias primas no se beneficia de
igual forma de las curvas de aprendizaje típicas de los procesos industriales.
De hecho, el precio de esos combustibles tiende a aumentar a medida que se
agotan los yacimientos más fácilmente accesibles[2].
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