Rafa Rodríguez
La muerte de Jürgen Habermas marca el final de una de las trayectorias intelectuales más influyentes del pensamiento europeo contemporáneo. Filósofo, sociólogo y teórico político, Habermas fue, ante todo, un pensador profundamente comprometido con la democracia. Su obra no fue simplemente una reflexión académica sobre el poder, la sociedad o la racionalidad; fue un intento constante de fundamentar, defender y renovar el ideal democrático frente a las amenazas del autoritarismo, la manipulación y la desigualdad.
Nacido en 1929, Habermas pertenece a la generación que creció bajo la sombra del nazismo y que vivió la reconstrucción moral y política de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. Esa experiencia marcó decisivamente su pensamiento. Desde muy temprano comprendió que la democracia no es solo un sistema institucional, sino un aprendizaje colectivo: una forma de convivencia basada en el debate público, el reconocimiento mutuo y la crítica racional.
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