Greenpeace
Los combustibles fósiles no solo generan cambio climático, destruyen ecosistemas y enferman a las comunidades locales: son el motor de terribles guerras sangrientas y los principales responsables de la muerte de población civil en todo el mundo.
Cada vez que el presidente de EE. UU., Donald Trump, decide atacar un país por sus recursos fósiles, el impacto en nuestros bolsillos es inmediato: los precios de la energía y la alimentación se disparan. Esta dependencia es peligrosa y a la vez innecesaria, porque nos doblegamos ante su energía fósil a pesar de que somos una potencia mundial en recursos renovables.
La lucha por controlar el petróleo y el gas está detrás de guerras y conflictos en todo el mundo. España tiene ante sí una oportunidad histórica para romper estas cadenas. Es una cuestión de seguridad nacional y justicia global: nadie invade un país por sus renovables.
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